Hay recintos que se construyen con concreto, estructuras y grandes espacios; otros terminan construyéndose también con las historias que ocurren dentro de ellos. Centro Banamex pertenece a esa segunda categoría.
Para Toni Gámez, estar al frente de Centro Banamex ha significado aprender a transformarse, adaptarse y crecer junto con el lugar. La pandemia puso a prueba esa capacidad de adaptación y dejó aprendizajes que hoy se suman a los nuevos retos de una Industria de Reuniones en constante evolución. Desde esa experiencia, comparte los momentos que han marcado su paso por este espacio y la visión que tiene para el futuro.

1. El origen
Centro Banamex siempre ha sido mucho más que metros cuadrados. Desde que lo conocí entendí que su verdadera esencia está en lo que ocurre dentro de sus espacios: las personas que se encuentran, las ideas que nacen, los negocios que comienzan y las experiencias que permanecen.
También hay algo que todavía me parece especial: observar la reacción de sorpresa de quienes llegan por primera vez al recinto. Estamos en medio de una de las ciudades más grandes del mundo, rodeados por el ritmo y el movimiento de la vida urbana, pero basta mirar hacia el Hipódromo para que la sensación cambie.
Otro de los aspectos que disfruto es ver cómo este lugar cambia de rostro con cada evento. Los espacios se transforman, cobran vida y adquieren una personalidad distinta según lo que cada encuentro necesita. Esa capacidad de adaptarnos y reinventarnos, sin dejar de ser nosotros mismos, es parte de lo que somos.
2. Detrás del telón
Al recordar las experiencias que han marcado la historia de este lugar, es regresar sin lugar a dudas al episodio de la pandemia. Fue una etapa que transformó al recinto, pero también a mí.
Nunca imaginé que un espacio que había sido creado para recibir congresos, convenciones, exposiciones y grandes eventos pudiera convertirse en un hospital y ponerse, literalmente, al servicio de la comunidad.
Ver cómo el Centro asumió un propósito completamente distinto, en un momento en que tanta gente lo necesitaba, fue una de las experiencias más fuertes y emotivas de mi carrera. Durante mucho tiempo, cada vez que recordaba o contaba lo que habíamos vivido, se me llenaban los ojos de lágrimas.
3. Los retos del liderazgo
Con los años he aprendido que dirigir un recinto como Centro Banamex significa aceptar
que no hay dos días iguales. Por más que planeemos, siempre aparece algo que nos obliga a tomar una decisión, cambiar el rumbo o responder a una situación inesperada. Uno de mis mayores aprendizajes ha sido entender que liderar no significa hacerlo todo.
He aprendido a escuchar, a reconocer la experiencia de quienes me rodean y, cuando llega el momento, a decidir y asumir la responsabilidad de lo que viene después.
Pero uno de los retos más importantes también ha sido mi propio crecimiento de la mano del recinto. Mi camino de gerente a directora no ocurrió de un día para otro. Incluso recuerdo que, cuando me ofrecieron por primera vez la dirección comercial, decidí no aceptar porque sentía que todavía no estaba preparada. Dos años después, la historia fue diferente y supe que había llegado mi momento.
Esa experiencia me dejó una enseñanza que llevo conmigo: hay oportunidades que quizá no llegan cuando uno las espera, pero cuando algo está destinado a formar parte de tu camino, siempre encuentra el momento para llegar. A veces, lo único que necesitamos es darnos tiempo para estar preparados.
4. Evolucionar para seguir siendo relevantes
Cuando escucho lo que hoy buscan los organizadores, expositores y visitantes, entiendo que la Industria de Reuniones ya no puede pensarse de la misma manera.
Un recinto no compite solamente por su ubicación, su capacidad o sus metros cuadrados; también por la experiencia que es capaz de construir alrededor de cada encuentro.
En Centro Banamex hemos profesionalizado procesos, incorporado herramientas, fortalecido nuestra visión de sustentabilidad y, sobre todo, cambiado nuestra manera de entender nuestro trabajo.
Ya no se trata solamente de abrir las puertas y poner un espacio a disposición de un evento. Se trata de acompañar a quienes lo hacen posible, entender qué quieren lograr y ayudar a convertir esa idea en una experiencia.
5. Mirando hacia el futuro
Pensar en el futuro de Centro Banamex me lleva a imaginar cómo cambiarán los eventos y cómo la tecnología seguirá transformando la manera en que vivimos cada experiencia. Por eso tengo muy claro que quiero que este lugar esté preparado para acompañar esa evolución.
Lo imagino más conectado, flexible, sustentable y tecnológico, pero también más humano. Para mí, ahí estará una de las claves del futuro: crear espacios que puedan adaptarse a lo que viene, pero que sigan poniendo a las personas en el centro.

6. El lado personal
Después de todo lo que he vivido en este recinto, abrir sus puertas cada día sigue provocándome una emoción difícil de explicar. Dirigir Centro Banamex es un enorme privilegio, pero también una gran responsabilidad. Aunque llevo muchos años en esta industria, todavía siento algo especial al caminar por un evento y encontrarlo lleno de personas.
A veces me detengo un momento y pienso en todo lo que tuvo que suceder para llegar hasta ahí: las decisiones, las horas de trabajo, los equipos que estuvieron detrás y cada pequeño detalle que hizo posible que ese encuentro ocurriera.
También pienso en las historias que se han construido entre estas paredes: negocios que comenzaron aquí, personas que se conocieron, ideas que encontraron un camino y experiencias que alguien quizá llevará consigo durante muchos años, incluso toda la vida.
7. En una palabra
Después de mirar hacia atrás y recordar todo lo que Centro Banamex me ha enseñado, me doy cuenta de que hay palabras que pueden resumir ese camino y hablan del recinto, de lo que he aprendido y de aquello que todavía sueño construir.
- Una palabra que defina al recinto: Encuentros
- El evento que más me ha emocionado recibir: Un hospital
- Una cualidad indispensable para dirigir un centro de convenciones: Adaptabilidad y resiliencia: saber responder al cambio sin perder el rumbo
- Una ciudad o país cuya oferta de reuniones admiro: Australia: infraestructura, orden, calidad urbana y capacidad de generar grandes experiencias alrededor de los eventos. Y ciudades: Melbourne y Sidney son impresionantes
- Un evento soñado: Juegos Olímpicos
- Lo que nunca puede faltar en una gran experiencia: Emoción
- El legado que te gustaría dejar: Evolución
























