En un sector donde la logística, la precisión y la creatividad lo son todo, hay una constante que pocos dan a conocer pero que es muy entrañable, ya que acompaña el día a día de muchas y muchos profesionales de la Industria de Reuniones: sus perros. En el marco del Día Mundial del Perro, que se celebra cada 21 de julio, organizadores de eventos, planners, recintos, proveedores e incluso medios de comunicación especializados, recuerdan que, detrás de cada congreso, convención, exposición o incentivo exitoso, también hay historias de cariño, compañía y lealtad incondicional.
En esta fecha especial, cinco profesionales de la industria comparten con orgullo a quienes consideran no solo sus mascotas, sino verdaderos miembros de su equipo emocional.


Matylda, una carismática canina, es la fiel compañera de Verenize Domínguez, cuya perrita ha sido su aliada en los días de mayor presión, alegrías y satisfacción profesional y personal.


Por su parte, Verónica Castro cuenta con Zurq como su guardián y es que cuando ella diseña experiencias para los demás, su fiel compañero se encarga de recordarle que también debe disfrutar las suyas, pero que, de preferencia lo involucren a él en esas vivencias.
Adriana Ibarra, otra entusiasta del turismo de reuniones, es dueña de Angie, perrita, quien le brinda momentos de alegría y consuelo como si supiera lo que pasa.


Ruffo, el perro de Norma Ronces, ha sido testigo de incontables sesiones virtuales y largas llamadas telefónicas para lograr una óptima organización de eventos. Mientras que, Luna, la perrita de José Bisteni, también ha sido una compañera incondicional que le ha dado un apoyo importante ante la magnitud que representa ser el encargado de algún congreso.


Pero, más allá de una efeméride, el Día Mundial del Perro es la oportunidad perfecta para reconocer que en sectores tan exigentes como la Industria de Reuniones, los lazos afectivos con las mascotas ayudan a equilibrar la vida profesional con el bienestar personal.
En cada evento exitoso, hay también un momento de paz en casa, un ladrido de alegría. Porque incluso en un mundo de congresos, convenciones, exposiciones e incentivos, el mejor compañero puede tener cuatro patas, mirada curiosa y un corazón dispuesto a acompañar cada una de las aventuras del día a día.

























