Por Michel Wohlmuth, Socio fundador de PC People.
En los últimos meses he leído artículos y he asistido a diferentes conferencias donde los autores y ponentes intentan, una y otra vez, “descubrir el hilo negro” al predecir el futuro de la Industria de Reuniones. Así, con listas de tendencias, escenarios apocalípticos o excesivamente optimistas y promesas de “así serán los eventos del mañana”. Esto de las predicciones se ha vuelto una moda.
El problema es que el enfoque está mal planteado: «El punto no es adivinar lo que viene, sino entender que muchas de esas fuerzas ya están ocurriendo hoy. Las son cambios estructurales que ya están moldeando cómo diseñamos, producimos y vivimos los eventos.
El Events Industry Council (EIC) realizó un proyecto de prospectiva de un año para identificar 12 grandes fuerzas de cambio que están impactando y seguirán impactando a la Industria de Reuniones. No fue una lista hecha “desde el escritorio”, sino el resultado de una serie de talleres tipo think tank con líderes de más de 60 asociaciones y empresas miembro, el trabajo del grupo APEX Critical Issues y una encuesta global a profesionales de todas las regiones y segmentos de la cadena de valor, desarrollada con el apoyo metodológico de la SITE Foundation y GainingEdge.
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De ese esfuerzo surgió el Futures Landscape Report 2025, que no busca predecir un solo futuro, sino anticipar varios escenarios posibles a partir de 12 grandes temas: desde accesibilidad, advocacy y modelos de negocio, hasta riesgo climático, DEI, ESG, talento, tecnología y bienestar.
Recientemente tuve la oportunidad de impartir en Colombia el taller “Event Marketing 2030”, y este artículo es un resumen de lo presentado ahí. Pues en ese espacio, partí justamente de esta idea: el futuro ya no se trata de adivinar qué viene, sino de entender los futuros que ya están en marcha y de cómo los líderes de esta industria deciden aplicarlos.
De las 12 fuerzas identificadas por el EIC, hay siete que considero especialmente relevantes.
- Advocacy: alzar la voz por la industria
Durante mucho tiempo, la Industria de Reuniones ha trabajado “tras bambalinas”. Genera inversión, empleo, conocimiento y desarrollo… pero pocas veces aparece en el centro de las políticas públicas o las narrativas de país. Y es que, Advocacy significa exactamente eso: alzar la voz, articular argumentos y datos, y construir una narrativa compartida sobre por qué los eventos son una herramienta de desarrollo, no un gasto suntuario.
Implica:
- Hablar con gobiernos, cámaras empresariales y medios con lenguaje económico y social, no solo emocional.
- Generar estudios, cifras y casos de éxito que muestren el impacto real de los eventos.
- Articular a asociaciones, recintos, DMCs, destinos y planners en una sola agenda.
Sin advocacy, seguimos siendo “importantes pero prescindibles”
Con advocacy, nos volvemos estratégicos y necesarios.
- Climate Risk: eventos en un planeta bajo presión
El riesgo climático dejó de ser algo abstracto, inundaciones, olas de calor, huracanes, incendios y fenómenos extremos afectan vuelos, sedes, cadenas de suministro y, sobre todo, la seguridad de los asistentes. Lo que para la Industria de Reuniones significa:
- Elegir fechas y destinos considerando vulnerabilidad climática, no solo tarifas y temporadas.
- Diseñar planes de contingencia y protocolos claros: ¿qué pasa si un evento se ve interrumpido por un fenómeno natural?
- Pensar en formatos más resilientes, flexibles y escalables.

Incorporar el Climate Risk en la planeación es parte de nuestra responsabilidad profesional.
La inclusión ya no es un tema opcional o “políticamente correcto”: es una expectativa social y una ventaja competitiva real. Las empresas y destinos que se lo tomen en serio tendrán un diferenciador claro a la hora de ganar más eventos.
En el contexto de los eventos, DEI significa:
• Diseñar espacios accesibles física, sensorial y cognitivamente.
• Cuidar quién habla, quién modera y quién toma decisiones en el programa.
• Tener en cuenta diferentes culturas, idiomas, creencias y formas de pensar.
• Crear ambientes donde todas las personas se sientan bienvenidas, respetadas y valoradas.

Un evento verdaderamente incluyente no solo “no excluye”, sino que invita a participar plenamente. Y eso genera algo muy valioso: lealtad, confianza… y una clara preferencia al momento de elegir dónde y con quién organizar el siguiente evento.
- ESG: más allá de la sostenibilidad simbólica
El ESG (Environmental, Social & Governance) lleva la conversación de sostenibilidad a un nivel más integral:
- E – Ambiental: huella ecológica, consumo energético, agua, residuos, transporte.
- S – Social: empleo digno, impacto en comunidades locales, bienestar de los equipos.
- G – Gobernanza: ética, transparencia, selección de proveedores, cumplimiento normativo.
Para los eventos, el ESG se traduce en decisiones como:
- ¿Qué tipo de empresas y cadenas apoyamos con nuestro gasto?
- ¿Qué estándares exigimos a recintos y proveedores?
- ¿Cómo medimos y reportamos el impacto del evento?
Cada vez más empresas y asociaciones ponen mucha atención en estos criterios. Ya no eligen solo por creatividad o precio: quieren eventos alineados a sus políticas ESG. Las agencias y destinos que cuenten con políticas claras y acciones concretas en este tema tendrán un diferenciador clave para ganar más proyectos. Quien se prepare en esta línea estará mejor posicionado para 2030.
- Risk & Security: confianza en tiempos inciertos
Vivimos en un contexto de mayor polarización política y social, ciberriesgos, amenazas a la integridad física en ciertos destinos, desinformación y crisis reputacionales en redes. Por lo que para la Industria de Reuniones, Risk & Security no es solo tener guardias a la entrada, incluye:
Protocolos claros de seguridad física y sanitaria.- Planes de comunicación de crisis (antes, durante y después del evento).
- Evaluación de riesgos de reputación y social media.
- Controles en el manejo de datos personales de los asistentes.
Un evento bien diseñado debe generar algo fundamental: sensación de seguridad y confianza. Sin eso, no hay experiencia que valga.
- Talent & Workforce: el futuro está en las personas
Actualmente, ninguna de estas fuerzas se puede gestionar sin talento preparado, motivado y reconocido, ya que Talent & Workforce toca temas como:
- Atracción de nuevas generaciones a la industria (y su retención).
- Formación continua en habilidades técnicas y, sobre todo, humanas: liderazgo, empatía, creatividad, resolución de problemas.
- Nuevos modelos de trabajo: equipos híbridos, freelancing especializado, colaboración internacional.

Las organizaciones que crecen más rápido no solo forman a su gente en “operación de eventos”, sino en nuevas mentalidades de liderazgo y colaboración. Pues en un entorno de alta complejidad, el talento es la verdadera infraestructura crítica.
- Technology: el motor invisible
Y por último, pero no menos importante, la tecnología. Quien ha dejado de ser una tendencia más para ser esa capa que atraviesa todas las anteriores, pues permite:
- Medir mejor para hacer advocacy con datos.
- Modelar riesgos climáticos y operativos.
- Crear experiencias accesibles e incluyentes.
- Integrar criterios ESG en la cadena de suministro.
- Proteger datos y fortalecer la seguridad.
- Formar talento con herramientas digitales, IA y aprendizaje inmersivo.
En los eventos, se ve en todo:
- IA, datos y analítica para entender y personalizar la experiencia del asistente.
- Plataformas que conectan el pre, durante y post evento.
- Producción técnica cada vez más precisa, automatizada e integrada.
Pero la tecnología, por sí sola, no basta, el reto está en usarla para servir mejor a las personas y a los objetivos de negocio.
Por lo que insisto: El futuro de los eventos no será más tecnológico. Será más humano… gracias a la tecnología.
Con todo lo anterior, estas fuerzas —Advocacy, Climate Risk, DEI, ESG, Risk & Security, Talent & Workforce y Technology— no son listas aisladas, ni modas pasajeras. Pues vistas en conjunto, dibujan algo mucho más profundo; un cambio de paradigma en la forma en que la Industria de Reuniones se entiende a sí misma. Ya no basta con saber producir eventos; necesitamos decidir para qué los producimos, cómo los diseñamos y qué tipo de impacto queremos dejar.
No se trata de convertir la lista de 12 fuerzas del EIC en un concurso de futurología, sino en un mapa para tomar decisiones hoy. Las tendencias están ahí. Los datos, también. Lo que falta —y ahí está nuestro reto— es decidir.
Las modas pasan, los formatos cambian, las plataformas se renuevan, lo que permanece son las conexiones humanas que cambian la vida y las decisiones que tomamos para que esos encuentros sigan siendo posibles, relevantes y memorables.

Si la Industria de Reuniones es capaz de honrar ese poder —diseñando encuentros con propósito, ética y emoción— no solo seguirá siendo un motor económico clave, sino una de las herramientas más poderosas que tenemos para construir sociedades más colaborativas, empáticas y resilientes.
Y quizá ahí esté la verdadera esencia de Event Marketing 2030: no predecir el futuro, sino atrevernos a diseñarlo.
Para cerrar esta reflexión, comparto también el link a un video generado con IA, donde un avatar nos da su conclusión y lanza el reto final: qué lugar queremos ocupar —cada uno de nosotros— en el futuro de la Industria de Reuniones.
CONAM 2026 en Monterrey: legado sostenible para la Industria de Reuniones










Protocolos claros de seguridad física y sanitaria













