Yo vi nacer Expo Chihuahua desde otra trinchera, cuando trabajaba en el área de Turismo del Gobierno de Chihuahua y acompañaba a los empresarios que hicieron posible este proyecto.
Años después, hace poco más de siete años, regresé a esta historia desde otra posición: como director del recinto. Desde entonces, me ha tocado verlo crecer, transformarse y convertirse en un espacio que impulsa a la Industria de Reuniones y por ello quiero compartir un poco de esa gran travesía.
1. El origen
Cuando pienso en Expo Chihuahua, pienso primero en el sueño de un grupo de empresarios que quiso darle a la entidad un espacio a la altura de los grandes encuentros. El recinto nació con ese propósito: recibir eventos capaces de generar movimiento, oportunidades y derrama económica.

Con los años, ese sueño se ha convertido en un espacio que tiene una característica que nuestros visitantes agradecen: la cercanía entre el área de Exposiciones y la de Convenciones, conexión que hace más agradable la experiencia.
También hemos aprendido a incorporar tecnología que haga la diferencia. Las pantallas LED que tenemos en todas las salas de Convenciones permiten que cada presentación se vea con gran calidad.
2. El momento que marcó un antes y un después
Si uno recorre Expo Chihuahua hoy, quizá no imagina todo lo que ha sucedido para llegar a tener los espacios que tenemos.
Todo comenzó en 1998, cuando abrimos una sala de 6,480 m² que podía dividirse en 2 espacios para Exposiciones. Ese fue el punto de partida para que las expos comenzaran formalmente en el recinto.
Después, en 2004, construimos el área de Convenciones, con 5 salas principales que pueden transformarse hasta en 13 espacios simultáneos, además de un Lobby. Con esa ampliación comenzamos a trabajar en la captación de congresos y convenciones.
Más adelante, en 2015, sumamos otra sala de 5,500 m² y un segundo Lobby. Este espacio puede dividirse hasta en 4 salas y tiene algo que para nosotros es muy valioso: es híbrido. Podemos utilizarlo tanto para exposiciones como para congresos y convenciones.
Todo ese crecimiento nos ha permitido llegar a lo que somos actualmente: un recinto con 12,000 m² de área de Exposición y 4,000 m² de área de Congresos y Convenciones.
3. Detrás del telón
Hay experiencias que llegan cuando uno menos las espera y terminan marcando el rumbo. Una de ellas ocurrió en 2019, apenas 6 meses después de haber llegado a Expo Chihuahua.
Recibimos el Congreso Nacional de AMEREF y, aunque yo ya llevaba más de 10 años trabajando en la Industria, tengo que reconocer algo: en ese momento no sabía qué era AMEREF, ni siquiera sabía que existía.

Ese evento me llevó a involucrarme de una manera que no imaginaba. No solo participé en la organización; terminé siendo ponente de una de las conferencias y también escrutador en la Junta de Consejo que se realizó durante el encuentro.
Para mí fue mucho más que sacar adelante un evento: fue una oportunidad para aprender, escuchar y conocer a personas que con el tiempo se convertirían en grandes amigos, colegas y maestros.
Me han apoyado mucho en mi trabajo como “recintero” y sigo aprendiendo de ellos.
4. Los retos del liderazgo
Uno de los mayores retos que he enfrentado como director es llevar a cabo distintos eventos de manera simultánea.
Esto me ha enseñado que ningún recinto funciona por sí solo.
Es indispensable trabajar en equipo, no solamente con nuestros compañeros dentro del lugar, sino también con los organizadores de los eventos y con toda la proveeduría.
5. Evolucionar para seguir siendo relevantes
Con el pasar del tiempo y la experiencia, he aprendido que un recinto no puede quedarse quieto. Los eventos cambian y nosotros tenemos que hacerlo con ellos.
Por eso, cuidamos cada detalle y hemos incorporado pantallas LED en las salas de Convenciones y nuevas antenas para mejorar la recepción de internet.
Definitivamente la tecnología tiene sentido cuando facilita el encuentro y permite que nuestros visitantes disfruten, aprendan y se conecten.
6. Mirando hacia el futuro
El futuro de Expo Chihuahua lo imagino con las puertas abiertas a nuevos retos.
Me gustaría verlo dentro de 5 o 10 años como un recinto vanguardista, bien cuidado y con una agenda cada vez más nutrida de eventos nacionales e internacionales.
7. El lado personal
Hay una sensación especial cuando abro las puertas de Expo Chihuahua y pienso en todo lo que ha pasado dentro de estos espacios.
Dirigirlo me genera, sobre todo orgullo por sus instalaciones, por la gente que hace posible cada evento y por lo que hemos construido juntos.
También valoro ver cómo el recinto ha contribuido al desarrollo económico de Chihuahua. Detrás de cada encuentro hay empresarios, organizadores, proveedores y muchas personas que ponen su trabajo para que las cosas sucedan.
8. En una palabra
A manera de conclusión dejo algunas de las cosas que más valoro de mi camino en Expo Chihuahua: lo que me inspira, lo que sueño para el recinto y aquello que quisiera que permanezca cuando me toque mirar hacia atrás.
- Una palabra que define al recinto: Vanguardia
- El evento que más me ha emocionado recibir: El Congreso Nacional de Oncología
- Una cualidad indispensable para dirigir un centro de convenciones: Conocer a fondo a la Industria de Reuniones y sus principales actores
- Una ciudad del mundo cuya oferta de reuniones admiro: Berlín
- Un evento soñado que me gustaría albergar: CNIR
- ¿Qué nunca puede faltar en una gran experiencia para el visitante?: Que disfrute el evento, aprenda y haga contactos de calidad
- ¿Qué legado me gustaría dejar en este recinto?: Un recinto a la vanguardia, con 15,000 m² de exposición, 2,000 m² para Convenciones y 1,500 m² al aire libre
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