En el marco del Día Internacional de la Mujer, Gabriela Rosas, Global Senior Sales Manager para Hilton Worldwide, reflexiona sobre el papel de las mujeres en la industria de reuniones, los desafíos pendientes y la fuerza transformadora de un sector clave para la economía de México y el mundo.
Egresada de la Universidad de las Américas Puebla en Administración de Hoteles y Restaurantes, Gabriela Rosas inició su carrera desde las prácticas profesionales. “Empecé mi vida laboral en forma desde la universidad, tanto en un hostal como en propiedades. Me tocó hacer prácticas en un hotel de lujo y ahí fue donde empezó mi carrera”, recuerda. 
Su camino incluyó posiciones en cadenas como The St. Regis en Punta Mita y Grupo Posadas, donde participó en la transición de la nueva generación de hoteles Fiesta Inn en Puebla y León. Más tarde se integró a Hilton México City Santa Fe, donde llegó a ser subdirectora de ventas, antes de dar el salto al corporativo en 2018.
“Tuve la oportunidad de estar en propiedad, en la operación, en distintas posiciones. Hoy, desde el corporativo, aunque no estás físicamente en un hotel, tu mente está en muchos hoteles. Somos una extensión de cada uno de sus equipos”, explica.
Más mujeres, pero aún falta liderazgo en la cima
Para Rosas, la presencia femenina en la hotelería es cada vez más visible, especialmente en la operación y en las aulas. “Si revisas las escuelas de turismo, hay muchísimas mujeres. Esa es la semilla para talentos futuros”, señala.
Sin embargo, reconoce que el desafío persiste en los puestos de alta dirección. “Aún nos falta presencia de mujeres en posiciones de liderazgo. Si revisas a nivel global, hay superpoquitas mujeres CEO en cadenas hoteleras. Ha habido cambios, sí, pero todavía hay espacio para encontrar ese equilibrio”.
Desde su experiencia, el avance requiere corresponsabilidad. “Es tarea de ambos lados: de las empresas, abrir y fomentar estos espacios, y de nosotras como mujeres, prepararnos para ocupar esas posiciones”.
Liderazgo femenino: avances y pendientes
Aunque reconoce avances, señala que aún hay pocas mujeres CEO en cadenas hoteleras a nivel global. Considera que el crecimiento depende tanto de las empresas —que deben generar condiciones reales de desarrollo— como de la preparación constante de las propias profesionales.
Capacitación, idiomas y apertura a nuevas áreas como desarrollo inmobiliario o tecnología hotelera son, afirma, claves para ampliar oportunidades.
También invita a explorar áreas donde históricamente la presencia femenina ha sido menor. “Hay campos como el desarrollo inmobiliario, la tecnología hotelera o el asset management donde no hay mucha representación femenina. ¿Por qué no interesarnos más y ser pioneras?”.
Para ella, no se trata de competir desde la sobreexigencia, sino de ampliar horizontes. “No es hacer más que el resto para demostrar algo. Es pensar distinto para entrar en esos lugares donde hoy no hay tanta presencia”.
Sororidad y equilibrio personal
Gabriela destaca el apoyo de otras mujeres en su llegada al mundo corporativo. “Sentí un ambiente de ‘ya avanzamos este camino, ¿cómo te ayudo?’”, comparte y, “eso ya te permite tener un poco más de confianza para poder desarrollar el trabajo”, expresa.
Y aunque este medio es muy apasionante, también reconoce el desafío que implica lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional en una industria con horarios extendidos y viajes constantes, especialmente en etapas como la maternidad.
Aunque aclara que actualmente no es mamá, reconoce que observa cómo lídian con este aspectos sus colegas quienes necesitan apoyo y solidaridad: “muchas compañeras deben dividirse entre ambos escenarios, ambos igual de importantes: el profesional y el personal, decisiones que no siempre son fáciles de tomar para lograr un equilibrio”.
Diversidad que impulsa resultados
Para ella, la diversidad no es discurso, sino estrategia. Más mujeres en posiciones de liderazgo fortalecen la escucha activa, la innovación y la identificación de nuevas tendencias de mercado, lo que impacta positivamente en la rentabilidad y el clima organizacional.
“El simple hecho de tener una mujer en posiciones directivas evita un pensamiento homogéneo. Se abren nuevas ideas, un enfoque más equitativo e inclusivo”, expresa.
Destaca también la capacidad de escucha y la construcción de relaciones. “Creo que como mujeres tenemos algunas capacidades emocionales más desarrolladas, que ayudan a generar mejores relaciones entre equipos y a resolver conflictos con clientes. Eso impacta directamente en la experiencia del huésped y en la rentabilidad”.
Un mensaje a las nuevas generaciones
A las jóvenes que desean incursionar en turismo y hotelería, Rosas les envía un mensaje claro: “Que se preparen y que sean apasionadas de lo que hacen. Esta industria es hermosa. Claro que hay sacrificios, pero si es lo que te apasiona, este mundo te va a abrazar”.
En una industria que conecta personas, culturas y negocios, el liderazgo femenino no solo es una cuestión de equidad: es una apuesta estratégica por un futuro más diverso, competitivo y humano.
Close up
Gabriela Rosas es una mujer dinámica que encuentra en el movimiento una forma de equilibrio.
Disfruta leer —el libro más reciente que la marcó fue La riqueza que el dinero no puede comprar de Robin Sharma— y suele leer varios títulos a la vez.
Practica yoga, cycling y running, actividades que la ayudan a conectar consigo misma.
En el cine, se inclina por clásicos como Cinema Paradiso, aunque también disfruta películas como The Wolf of Wall Street.
En música es versátil, pero actualmente prefiere piezas instrumentales y de piano que la acompañan mientras trabaja y se concentra.
Aura Mora, liderazgo femenino con visión global en la hotelería
Aura Mora, liderazgo femenino con visión global en la hotelería

























