A 10 años de que se lanzara el GED (Global Exhibition Day, por sus siglas en inglés), una iniciativa basada en la necesidad de difundir —y con ello influir en los gobiernos— sobre la importancia y la capacidad de generar valor de la industria de exposiciones, mucho se ha logrado. Hoy existe un conocimiento más maduro de los alcances y efectos en las economías de los países; se entiende mejor cómo las exposiciones son una herramienta más de economía que de turismo. Actualmente, los gobiernos arropan proyectos de centros de exposiciones que permiten dinamizar aún más las economías y el comercio, tanto local como internacional.
A 10 años, muchas cosas han cambiado. Hemos sufrido un freno sine qua non causado por la pandemia a nivel global, así como una tendencia importante hacia administraciones más proteccionistas y aislacionistas, que no comulgan con la globalización ni con el libre comercio. Hemos sido rehenes de cadenas de proveeduría vulnerables que, aparentemente, se disrumpen con facilidad. Hoy enfrentamos más tensión global, con conflictos regionales que se globalizan con rapidez. El mundo digital ha reducido las distancias entre los mercados; sin embargo, aun con todo esto, el deseo de acercar los mercados persiste.
Una actividad intrínseca a la naturaleza humana que ha resistido estas mareas son las exposiciones, las cuales han probado ser resilientes y se consolidan como agentes de cambio y de comercio.
Concretamente, ¿Qué es lo que las exposiciones hacen para acompañar el crecimiento de las economías?
En primer lugar, las exposiciones impulsan la colaboración y la innovación para transformar empresas e industrias. El futuro se vislumbra en cada exposición, mostrando avances y tendencias. También permiten la colaboración armónica entre talentos nuevos, emergentes y consolidados para rediseñar, crecer y alcanzar grandes metas.
Por otro lado, las ferias impulsan el desarrollo económico y el progreso social de países y comunidades. Por su visibilidad e interactividad, son escenarios ideales para activar y mantener iniciativas de responsabilidad social y ambiental. Y no podemos olvidar que las ferias acercan a los mercados, consolidan marcas y fomentan conexiones, fortaleciendo las cadenas de valor mediante la interacción presencial de sus actores.
Una industria global con cifras contundentes
Hoy, la industria de exposiciones mundial reúne a más de 318 millones de asistentes en 180 países, con 4.6 millones de compañías expositoras, generando una derrama directa e indirecta que supera los 233,000 millones de dólares y creando 4.3 millones de empleos. Más de 30,000 exposiciones cíclicas se llevan a cabo año con año en estos 180 países. México no es la excepción y posee una sólida oferta de más de 700 exposiciones de diversas especializaciones.
Es innegable que las exposiciones aportan valor, facilitando el intercambio de productos, conocimiento, avances y buenas prácticas mundiales. Mucho del éxito de la globalización y del acceso que hoy tenemos a soluciones y satisfactores concebidos en lugares remotos se debe, en gran medida, a que podemos verlos en persona e interactuar con los profesionales en ambientes de negocio pensados para ello.
Busquemos de manera conjunta que el libre flujo de ideas, productos y servicios no tenga obstáculos artificiales creados para distorsionar el comercio.
En este GED celebramos una década más de esta maravillosa actividad, conscientes de que el éxito de las economías del planeta está directamente relacionado con la capacidad de mostrar de manera libre y sin barreras el ingenio de sus comunidades.