América Latina volverá a ser escenario de uno de los encuentros más relevantes para la industria mundial de reuniones. Del 8 al 11 de noviembre de 2026, Panamá recibirá el 65° Congreso Mundial de ICCA, bajo el concepto CrossWorlds, en un encuentro que reunirá a profesionales de destinos, recintos, asociaciones y empresas vinculadas con los eventos internacionales.
Sin embargo, la relevancia de esta edición va más allá de la agenda que se desarrollará durante cuatro días. Para América Latina y el Caribe, el Congreso representa una nueva oportunidad para mostrar ante el mercado global cuánto ha cambiado la región en los últimos años y, sobre todo, qué papel quiere desempeñar dentro de la industria internacional de reuniones.
De acuerdo con el artículo de Andrés Escandón, Senior Regional Director de ICCA para América Latina y el Caribe, durante 2025 se organizaron 358 congresos mundiales de asociaciones internacionales en América Latina y el Caribe, una actividad que involucra sectores tan diversos como la ciencia, la medicina, la tecnología, la educación, los negocios y distintas comunidades profesionales.
Cada uno de estos encuentros representa mucho más que visitantes para un destino. Los congresos permiten conectar conocimiento, empresas, universidades, especialistas y comunidades profesionales, además de generar oportunidades de negocio y abrir puertas para que los ecosistemas locales se integren a redes internacionales.
De Cartagena a Panamá
Para entender lo que significa el regreso del Congreso Mundial de ICCA a la región, es necesario mirar hacia atrás. La última edición celebrada en América Latina tuvo lugar en Cartagena de Indias, Colombia, en 2021, en un momento particularmente complejo para la industria de reuniones debido a la pandemia.
Cartagena había conseguido la sede después de dos candidaturas y de casi una década de trabajo, en la que participaron profesionales y organizaciones de distintos puntos de la región. Sin embargo, cuando finalmente llegó el momento del Congreso, el mundo se encontraba atravesando una crisis que transformó por completo la manera de viajar, reunirse y organizar eventos internacionales.
A pesar de ello, Cartagena terminó convirtiéndose en una muestra de la capacidad de adaptación de la industria. La comunidad latinoamericana se movilizó para mantener el encuentro, mientras organizaciones, asociaciones y empresas ajustaban sus agendas para participar en un escenario que todavía estaba marcado por las restricciones y la incertidumbre.
Cinco años después, el panorama es muy diferente. Y justamente por eso, Panamá llega en un momento en el que la región tiene la oportunidad de contar una historia distinta: la de una industria que no solamente logró recuperarse, sino que también aprovechó estos años para fortalecer su infraestructura, profesionalizar sus destinos y ampliar su presencia internacional.
Una región que ha ganado terreno
Desde 2021, América Latina ha incrementado sus esfuerzos para posicionarse dentro del mercado mundial de reuniones. En este periodo, varios destinos han fortalecido sus convention bureaus, mientras que nuevas infraestructuras y centros de convenciones han ampliado la capacidad de distintas ciudades para competir por congresos internacionales.
Al mismo tiempo, el trabajo alrededor de la industria ha comenzado a involucrar de manera más directa a gobiernos, empresas, universidades, asociaciones y otros actores locales. Así, los congresos dejaron de entenderse únicamente como una herramienta de promoción turística y comenzaron a ocupar un lugar dentro de conversaciones relacionadas con desarrollo económico, transferencia de conocimiento, inversión, innovación y posicionamiento internacional.
Este crecimiento también se refleja en la participación de la región dentro del mercado mundial. Según el artículo de Escandón, desde 2022 la proporción de reuniones de asociaciones internacionales celebradas en América Latina pasó de 6% a 9% del mercado mundial.
El cambio resulta relevante porque también está modificando las preguntas que otros mercados hacen sobre la región. Ya no se trata solamente de saber qué ciudad cuenta con un centro de convenciones o qué destino tiene capacidad hotelera, sino de identificar qué sectores están creciendo, dónde existen comunidades de conocimiento, qué ciudades están desarrollando nuevas capacidades y qué oportunidades puede encontrar una asociación internacional en América Latina.
Panamá como punto de encuentro
En este contexto, Panamá tendrá la responsabilidad de convertirse en el punto de encuentro de esa conversación. La sede del Congreso permitirá reunir a representantes de distintos mercados internacionales con los actores latinoamericanos que trabajan en la captación, organización y desarrollo de congresos.
Bajo el concepto #CrossWorlds, ICCA plantea precisamente la conexión entre diferentes geografías, sectores y comunidades profesionales. La edición de 2026 contempla más de 1,000 profesionales de la industria de eventos provenientes de más de 80 países, así como representantes de más de 100 asociaciones internacionales.
Por ello, el Congreso también puede convertirse en una plataforma comercial para los destinos de la región. La presencia de asociaciones internacionales abre la posibilidad de generar nuevas conversaciones alrededor de futuras candidaturas, mientras que el networking permite que ciudades, recintos, hoteles, PCOs y proveedores establezcan relaciones con quienes participan en la toma de decisiones.
Pero, además del negocio, existe otra oportunidad: mostrar el conocimiento que se está generando en América Latina.
La edición de 2026 contempla espacios dedicados a investigación y conocimiento, incluyendo una convocatoria dirigida a académicos, estudiantes y profesionales de la industria. Con ello, ICCA busca incorporar nuevas perspectivas sobre el valor, el legado y el futuro de los congresos y eventos.
Para la región, esto abre una posibilidad interesante: pasar de ser únicamente el lugar donde se celebra un congreso a convertirse también en parte de las conversaciones que definen el rumbo de la industria.

Más allá del turismo
Esta evolución también coincide con una transformación en la manera de entender el valor de los congresos.
Durante años, buena parte de la conversación alrededor del turismo de reuniones se concentró en indicadores como número de visitantes, habitaciones ocupadas o derrama económica. Aunque continúan siendo importantes, cada vez existe mayor interés en lo que sucede después del evento: qué conocimiento permanece en el destino, qué relaciones se generan, qué sectores se fortalecen y qué nuevas oportunidades pueden surgir a partir de la llegada de una comunidad internacional.
Por eso, una asociación que realiza su congreso en América Latina puede representar una oportunidad para conectar a sus miembros con universidades, empresas, centros de investigación, hospitales, clústeres y especialistas locales.
En otras palabras, el destino puede convertirse en parte del contenido del evento, y no solamente en el lugar donde este ocurre.
¿Qué mostrará América Latina?
Ahí está quizá uno de los principales temas que Panamá pondrá sobre la mesa.
La región cuenta hoy con infraestructura, experiencia profesional, capital intelectual, destinos consolidados y nuevas ciudades que buscan incorporarse al mercado internacional. Sin embargo, el reto está en conseguir que todos esos elementos se conecten y puedan presentarse ante las asociaciones internacionales como ecosistemas capaces de generar valor.
El Congreso Mundial de ICCA ofrece precisamente ese espacio.
Será una oportunidad para que los destinos latinoamericanos presenten sus capacidades, para que nuevos líderes de la industria tengan visibilidad y para que universidades, empresas y comunidades de conocimiento encuentren conexiones con asociaciones internacionales.
Asimismo, permitirá poner en circulación proyectos, ideas y experiencias desarrolladas desde la propia región, al tiempo que se abren conversaciones sobre temas que están transformando al sector, como la innovación, la tecnología, la sostenibilidad, el legado y las nuevas expectativas de los asistentes.
Panamá 2026, una plataforma regional
Así, aunque Panamá será la sede del Congreso, la conversación no se limitará al país anfitrión. La presencia de profesionales y destinos de distintos mercados latinoamericanos permitirá que el encuentro funcione también como una plataforma para proyectar a la región en su conjunto.
Después de Cartagena 2021, América Latina llega a este nuevo Congreso con una historia diferente. Aquella edición mostró la capacidad de la industria para mantenerse conectada en medio de una crisis global; Panamá 2026 llega para mostrar qué construyó la región durante los años posteriores y qué lugar busca ocupar en la industria mundial de reuniones.
El desafío, por tanto, no será únicamente aprovechar el Congreso para generar negocios o promover destinos. También estará en utilizar esta plataforma para cambiar la percepción que todavía existe sobre América Latina como un mercado emergente y mostrar la diversidad de capacidades que actualmente conviven en la región.
Porque si algo deja claro el regreso del Congreso Mundial de ICCA a América Latina es que la conversación ya no gira solamente alrededor de qué puede ofrecer la región al mundo.
También se trata de mostrar qué ideas, conocimiento, talento y nuevas formas de hacer reuniones puede aportar América Latina a una industria que continúa transformándose.
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