La Industria Global de Reuniones se encuentra en un momento decisivo. En un entorno donde la volatilidad, la incertidumbre y el cambio constante son parte del día a día, los profesionales del sector se enfrentan a una pregunta clave: ¿cuáles son los factores que realmente marcarán su evolución en los próximos años?
Para Ana María Viscasillas, la respuesta se resume en dos grandes fuerzas que avanzan con potencia simultánea: una transformación tecnológica acelerada y una demanda creciente por eventos más humanos, responsables y éticamente conscientes. Ambas, asegura, redefinirán la manera en que destinos, organizadores y participantes se relacionan con los eventos.
La tecnología: un cambio a velocidad “cósmica”
El factor disruptivo más determinante es, sin duda, la tecnología. Según Viscasillas, su avance está modificando a una velocidad “cósmica” no solo los procesos detrás de la industria, sino la forma en que se concibe y se vive la experiencia.

La inteligencia artificial, los datos, la automatización y las nuevas herramientas para la educación adulta son ahora elementos centrales. No se trata únicamente de optimizar operaciones, sino de transformar la manera en que se genera contenido y se facilita el aprendizaje, especialmente en un ecosistema donde la atención es limitada y las expectativas de personalización crecen. Sin embargo, Viscasillas subraya un punto esencial: la tecnología debe funcionar como un puente hacia lo humano. No puede reemplazarlo. Su propósito, insiste, es facilitar, simplificar y agilizar, pero siempre para fortalecer la conexión y la experiencia, no para disminuirla.
Responsabilidad y humanidad: el otro gran cambio profundo
Más allá de la tecnología, la industria enfrenta un desafío estructural: adoptar una responsabilidad visible, real y coherente en todos sus niveles.

Viscasillas explica que esto implica un compromiso integral que involucra a todos los actores: destinos, planners, clientes y participantes. No es únicamente sostenibilidad, aunque esta es crucial; es también ética, impacto social, gobernanza y correcta toma de decisiones.
El evento ya no puede verse como un producto aislado. Hoy debe entenderse como un vehículo de transformación que interactúa con una comunidad anfitriona, un entorno natural y un tejido social. Y quien no lo asuma, quedará fuera de las expectativas contemporáneas del mercado global.
Competencias clave para enfrentar un entorno complejo
El escenario actual exige nuevas capacidades. Para Ana María, los profesionales deben desarrollar un conjunto de competencias que les permita responder con eficacia a los cambios económicos, sociales y tecnológicos que hoy marcan al sector.
Entre ellas destacan:
- una verdadera capacidad de adaptación;
- la estandarización de procesos para aumentar eficiencia;
- el manejo profesional del riesgo en un entorno geopolíticamente inestable;
- el dominio de la tecnología y la analítica
- y la comunicación clara y puntual, crucial para competir globalmente.
A ello se suma un elemento que distingue a las regiones más competitivas del mundo: la colaboración, incluso entre organizaciones o destinos que normalmente se verían como competencia. “Es mejor un negocio compartido que ningún negocio”, recuerda Viscasillas, destacando un principio esencial para avanzar colectivamente.
El papel de Latinoamérica: talento enorme, comunicación pendiente
Latinoamérica destaca por su creatividad, resiliencia, hospitalidad y capacidad de improvisación inteligente. Sin embargo, si la región quiere ocupar un rol más protagónico en el mapa mundial de eventos, debe trabajar en un punto crítico: expresar mejor lo que ya sabe hacer bien.


Pues señala que muchos destinos y empresas latinoamericanas tienen las habilidades y la infraestructura necesarias, pero no siempre las comunican en el lenguaje global adecuado —tanto literal como conceptual—. Es indispensable estandarizar propuestas, fortalecer la comunicación en inglés, adoptar procesos profesionales y demostrar, con evidencia, que se cumplen los estándares internacionales. Asimismo, la colaboración regional puede elevar el posicionamiento de Latinoamérica como un bloque fuerte y competitivo.
Lo que esperan los compradores internacionales
El comprador global hoy es más exigente que nunca. Busca innovación, eficiencia, sostenibilidad, ROI ampliado, experiencias memorables, profesionalismo y claridad en cada interacción. También espera una actitud abierta y flexible frente al cambio, especialmente en aquello que se refiere a manejo de riesgo, seguridad y protocolos.
Destacando que la industria debe responder con hechos, no con discursos: procesos estandarizados, tiempos de respuesta ágiles en RFPs y propuestas sólidas que articulen experiencia, tecnología y responsabilidad.
Nuevas experiencias, bleisure y el cansancio del viajero
Tras visitar recientemente IMEX, ICCA y IBTM World, Viscasillas observa tendencias claras: todos los actores hablan hoy de crear experiencias nuevas, memorables y multisensoriales.
Además, el 2026 será un año marcado por eventos deportivos de gran 

Finalmente, la industria de reuniones enfrenta una transformación profunda y necesaria. La tecnología marcará el ritmo, pero será la responsabilidad humana la que dará sentido y valor a ese avance.
Si Latinoamérica integra ambos pilares —innovación tecnológica y responsabilidad integral— y fortalece su comunicación y colaboración, no solo será parte del nuevo mapa global: tiene todo para convertirse en un líder destacado en esta nueva era de eventos.
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