“México no está tratando de manera justa a las aerolíneas”, fue lo que el secretario de Transporte de los Estados Unidos, Sean Duffy, expresó luego de cumplir su amenaza de obligar a Delta y Aeroméxico finalizar su asociación.
Así, el martes pasado Duffy destacaría que el Departamento de Transporte revocará la inmunidad antimonopolio que las aerolíneas han tenido desde 2016, y les ha permitido fijar precios y programar sus vuelos de forma conjunta para compartir ingresos. Por lo que expresó:
“No tiene sentido mantener ese acuerdo mientras México siga otorgando a sus aerolíneas nacionales una ventaja injusta mediante las limitaciones que impuso a los vuelos de pasajeros y carga que arriban a la Ciudad de México desde hace varios años”.
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Convirtiendo esta disputa aérea en otro altercado arancelario y comercial mucho más amplio que contrapone a México y Estados Unidos, en la administración Trup. Por lo que Duffy se centra en que si las medidas de México para obligar a las aerolíneas a trasladarse del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, a más de 48 kilómetros de distancia, violaron un acuerdo comercial entre ambos países y dieron ventaja así a las aerolíneas nacionales.
Otra más del AIFA

Y es que aún antes de que México obligara a las aerolíneas de carga a utilizar el aeropuerto Felipe Ángeles en 2022, las principales aerolíneas internacionales en conjunto, habían rechazado el nuevo aeropuerto, que se encuentra muy alejado de la Ciudad de México, y en el que cada operación puede tardar dos horas y media en llegar a la terminal.
Y en el que también en la presidencia de López Obrador, se habló del recorte de algunos de los espacios disponibles en el aeropuerto Benito Juárez para permitir la construcción de espacios de llegada y descarga en el aeropuerto, y que según Duffy ha puntualizado: “aún no se han concretado”.
Por lo que también ha señalado: «Las promesas vacías no significan nada. Después de años de aprovecharse de Estados Unidos y de nuestras aerolíneas, necesitamos ver acciones definitivas por parte de México que nivelen el campo de juego y restablezcan la equidad«, calificó Duffy.
A este respecto, una vez asumida la presidencia, Claudia Sheinbaum, sostuvo que el traslado de las operaciones de carga del principal aeropuerto de la Ciudad de México al nuevo era una decisión técnica y que cualquier nuevo cambio debía basarse en criterios técnicos y priorizando la seguridad.
«No hay razón para imponer sanciones en este asunto», afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, pues según ella, la decisión de México no fue contra ninguna aerolínea estadounidense, sino que se debió a la necesidad de descongestionar el antiguo aeropuerto de la capital, Benito Juárez, detalló.
Y reconoció que aún y cuando algunas empresas estadounidenses se quejaron en su momento, cuando se produjo el cambio, estas se adaptaron a la nueva situación.
Delta y Aeroméxico responden
En cuanto a este nuevo incidente, las dos aerolíneas manifestaron su decepción por la decisión de Duffy, por lo que aún no han decidido si la impugnarán. Argumentando Delta y Aeroméxico, que conforme a documentos regulatorios, no deberían ser sancionadas por las acciones del gobierno mexicano, ya que esto perjudicará a los consumidores y las economías de ambos países.
Esto luego de que México es el principal destino extranjero para los estadounidenses, con más de 40 millones de pasajeros al año. Operando entre ambas aerolíneas Delta y Aeroméxico, poco más de 30,000 vuelos entre Estados Unidos y México tan solo el año pasado, según la firma de análisis de aviación Cirium. Y aunque las dos aerolíneas seguirán cooperando, estas no podrán colaborar tan estrechamente.

Y es que en documentos regulatorios, declararon que la pérdida de vuelos directos provocaría que más de 140,000 turistas estadounidenses y casi 90,000 turistas mexicanos no visiten a su contra parte, perjudicando las economías de ambos países con la pérdida de sus gastos.
Afirmando que su alianza –Delta y Aeroméxico– no ha impedido ninguna falta de competitividad con otras aerolíneas, pues incluso mientras estás expandían su negocio, Viva y Volaris expandieron sus operaciones en el aeropuerto Benito Juárez tras la quiebra de Interjet durante la pandemia, aunque Aeroméxico también se apoderó de la mitad de los slots de esa aerolínea y se expandió en la Ciudad de México.
Finalmente se ha dado a conocer que la orden de Duffy entraría en vigor en enero, por lo que hasta entonces, no habrá cambios en los vuelos ni en los programas de fidelización de las aerolíneas, se ha dado a conocer.

























