

La visita se dio en el marco de un evento organizado de forma impecable por Mazatlán Meetings, encabezado por Einar Broden y Alfredo Canizalez, en colaboración con Posadas, cadena que apuesta con fuerza por el destino. Actualmente operan allí hoteles como Fiesta Inn, One, Gamma Centro Histórico y Casa Lucila Curamoria, mismos que pronto sumarán dos propiedades más, un reflejo claro del crecimiento hotelero que vive Mazatlán. Así como empresas destacadas de la cadena de valor del destino, que más adelante mencionaré.




Uno de los puntos más reveladores del viaje fue la visita al Mazatlán International Center, un recinto moderno, bien equipado, que cuenta con capacidades para eventos de gran escala: hasta 4,500 personas en modo auditorio y más de 7,000 m² de espacio en salones multifuncionales. En este espacio



Mazatlán también tiene ese «algo» que hace brillar a los viajes de incentivo. Desde un paseo en yate por la Marina, que puede ser una experiencia inolvidable para cerrar un congreso, hasta una divertida ruta en las tradicionales Pulmonías por el centro histórico, donde cada calle y fachada es parte de un escenario 

Después de una jornada de reuniones o conferencias, el cuerpo también pide un respiro,

Por supuesto, no se puede hablar de Mazatlán sin rendirse ante su gastronomía. Camarones, marlín, tacos gobernador, ceviches frescos y esa sazón sinaloense que no se olvida. Cada comida fue una experiencia de sabor que confirmó por qué la cocina local es uno de sus grandes atractivos turísticos.




Finalmente quiero agradecer a Mazatlán Meetings by Emisa, Grupo Posadas, especial reconocimiento a Paloma Arámburo, por su increíble entusiasmo; Mazatlán International Center a Daniel Cornejo por su amable recibimiento, Pronatours especialmente a Sandra Torres por su anfitrionía, Maza life, Alamo, Bichola y Grupo Ar-he por hacer posible este maravilloso viaje. A cada uno de ellos ¡GRACIAS!
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