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Ante la propagación de COVID-19 en marzo de 2020, la vida como la conocimos dio un giro inesperado. A pesar de que el cambio fue complicado al principio, hoy la especie humana se ha ido adaptando a una nueva forma de vivir, convivir y trabajar.

En Crónicas de COVID por Factor Meetings queremos dar conocer el proceso por el que pasaron distintas figuras de la Industria de Reuniones, cómo lo vivieron, qué sintieron, qué aprendieron y qué es lo que viene de aquí en adelante.

En esta ocasión el Dir. de Turismo de Zihuatanejo, Lic. Jesús Gallegos nos habla de cómo su destino ha hecho frente a la contingencia y cómo ha sido su proceso de resiliencia bajo la premisa de ser más conscientes y responsables.

“La pandemia ocasionada por el Covid-19”, es una frase que hemos escuchado durante meses y de ahora en adelante formará parte de la historia que nos ha tocado vivir. Una enfermedad que ha traído consigo diversas opiniones y posturas; hay quienes lo tomaron muy a la ligera, expresando frases como: “yo no creo en eso”, “es un invento del gobierno”, “no pasa nada”, “qué exageración” y hay otros hemos tomado precauciones y medidas para protegernos y salir redimidos de esta enfermedad.

Estos meses de cambios radicales en nuestra manera de vivir, compartir y  co-laborar nos ha enseñado a sobrevivir ante una desaceleración del tiempo y del dinero impactando no solo al turismo sino a todos los sectores de la economía global, llámese formal e informal, con lo cual hemos tenido que re-adaptarnos ante una nueva realidad tratando de encontrar la manera de unirnos y salir juntos en conexión hacia el futuro, hoy.

En lo personal estos meses han sido un proceso muy complejo; por un lado, ha sido indispensable el cuidado y enfoque en temas de salud, factor que es fundamental para poder llevar a cabo cualquier otra labor, pero por el otro lado, la problemática económica ha representado un impacto social directo, el cual debe ser atendido o puede desencadenar mayores dificultades para la población.

Actualmente tengo a mi cargo la Dirección de Turismo del Municipio de Zihuatanejo, y sin duda, la llegada de la pandemia para nuestro destino fue un golpe muy fuerte, trayendo como consecuencia, el paro total de nuestra principal actividad económica: “el turismo”. Esta situación trajo consigo una gran presión social y financiera; sobre todo, después de cerrar el año 2019 que, con mucho esfuerzo de toda la industria local, se obtuvieron grandes resultados en el incremento de vuelos, ocupación hotelera y número de visitantes, lo cual nos impulsó a un mayor posicionamiento nacional e internacional.

El inicio del 2020 fue la continuación de ese fuerte ritmo de trabajo que dejaba visualizar un año próspero para el turismo en Zihuatanejo. Sin embargo, como todos sabemos, nada está escrito. Y con ello, a finales del mes de marzo fue anunciado el cierre de playas, hoteles, restaurantes y negocios no esenciales, todo ello con la finalidad de prevenir y mitigar la enfermedad y principalmente proteger a la población.

Con ello, también llegó mucha incertidumbre ¿Qué sigue?, ¿Cómo lo afrontamos?, ¿A quién hacerle caso? Fueron muchos los cuestionamientos, pero principalmente la duda de saber cuándo podríamos reactivar el movimiento económica. Desafortunadamente no había una respuesta clara, pero sí la visión de tomar decisiones enfocadas a prepararnos, primero para atender las afectaciones de la pandemia y segundo identificar las condiciones para readaptarnos de forma efectiva para una futura reapertura.

Las primeras tareas fueron el reordenamiento de actividades y prioridades, buscando de inicio el bienestar social en materia de salud. Y en cuanto a la industria turística en paralelo se trabajó en la reorganización del Comité de Contingencia y Crisis, el cual inició un proceso para atender la situación e iniciar la estructura de un plan de trabajo.

Este fue un tiempo de análisis, de entender la enfermedad y cómo actuar para implementar normas de prevención y control. La experiencia de otros destinos y países fue sin duda un gran apoyo para reaccionar con mayor efectividad. Con ello se pudo trabajar en la identificación de las necesidades de seguridad e higiene global y cómo poder aplicarlas a la realidad de Zihuatanejo.

Como resultado de este análisis e investigación se logró estructurar los protocolos específicos para el sector turístico. Los cuales combinados con el uso de la tecnología permitieron llevar a cabo un programa de capacitación y la implementación de dichos protocolos. Con la puesta en marcha de estas labores se pudo contar con una oferta turística más consciente y con las condiciones necesarias para afrontar esta reapertura gradual.

Uno de los principales objetivos de este plan de reactivación fue el poder crear acciones que permitan la efectiva y segura operación de los servicios turísticos, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de tener una estancia segura; pero además, asegurar la protección de nuestros colaboradores y población, los cuales representan sin duda, una de las partes más importantes en esta cadena de valor.

Actualmente Zihuatanejo ha iniciado su reapertura gradual, lo cual nos ha representado un gran reto en el cuidado de nuestros visitantes y población local. Día a día analizando las condiciones y tomando las medidas necesarias para asegurar que esta reapertura económica sea efectiva y segura.

El trabajo de recuperación de la industria turística continúa, es un proceso donde estamos todos involucrados, gobierno estatal y municipal, instituciones turísticas y empresariales, hoteles, restaurantes y servicios turísticos en general, que desde cada trinchera y de manera responsable coadyuvan en un fin común: El regreso seguro y firme de Ixtapa Zihuatanejo.

Ahora bien, considero que de esta desafortunada situación, podemos también buscar oportunidades a todos los niveles. De manera personal, hemos podido desarrollar diferentes actividades y hobbies que incluso muchos de ellos han podido ser capitalizados.

A nivel profesional, para los destinos turísticos es una oportunidad de reinventarse, y ofrecer soluciones de acuerdo a las necesidades de esta nueva forma de trabajar, oportunidades para cambiar la manera de comunicar y comercializar nuestros productos y servicios, pensando primero en algo que sin duda es primordial, pero que por el ritmo de vida que llevábamos antes de la pandemina, lo dabamos por hecho: la protección y cuidado de nuestra salud.

Hoy en día, también resulta indispensable trabajar en la creación de consciencia, que nos permita ser turistas y prestadores de servicios responsables. Responsables en todos los sentidos, en la manera de viajar, en cuidar el entorno ecológico que nos rodea, en respetar las reglas y recomendaciones del lugar que visitamos, en general ser más consientes y empáticos para que en conjunto podamos lograr la reactivación turística que permita seguir generando experiencias únicas de viaje, pero con la responsabilidad de acatar todas las normas de higiene y seguridad propuestas.

Hoy tenemos grandes retos que estamos afrontando, pero también grandes oportunidades para regresar más fuertes y más preparados. Sin duda, creo que el turismo puede convertirse nuevamente en un referente y una de las principales actividades económicas a nivel mundial, con nuevas reglas, con mayor seguridad en su operación, aplicando medidas que nos permitirán generar una positiva resiliencia colectiva frente al covid-19 y ante cualquier situación que se presente en el futuro.

Una frase que recientemente leí en el nuevo libro de mi amiga Mari Carmen Obregón dice: “Cuando nada es seguro, todo es posible”. Sin duda, es momento de aplicar y buscar todas esas posibilidades para nuestra vida, nuestros trabajos y nuestros destinos turísticos, que es ahora cuando más lo necesitan.

 

 

 

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Comunicóloga con más de 14 años de experiencia en la Industria de Reuniones, (antes Turismo de Reuniones, antes Turismo de Negocios). He colaborado con medios impresos y digitales especializados en el rubro. Amante de los viajes y de conocer nuevas culturas, mi deseo es contribuir al desarrollo del sector, mostrando un lado más humano de los negocios y consciente para el cuidado del entorno social y natural.