República Dominicana atraviesa una etapa de crecimiento en el turismo de reuniones y encuentra en México uno de sus mercados con mayor potencial. La combinación de conectividad aérea, infraestructura hotelera, servicios especializados y una amplia oferta de experiencias convierte al destino caribeño en una alternativa cada vez más atractiva para Meeting Planners, PCOs, corporativos y casas de incentivo.
Así lo explicó Carolina Pérez, Directora de la Oficina de Promoción Turística de la República Dominicana en México, durante una entrevista con Factor Meetings realizada en el marco de IBTM Americas 2026, donde destacó el creciente interés de empresas mexicanas por llevar congresos, convenciones e incentivos a diferentes destinos del país.

México, un mercado con mayor conectividad
Uno de los factores que está impulsando la llegada de grupos mexicanos es la conectividad aérea. De acuerdo con Carolina Pérez, actualmente México se encuentra en una de las mejores etapas de conexión con República Dominicana y otros mercados de Latinoamérica.
Arajet, la aerolínea nacional dominicana, conecta el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) con Punta Cana y Santo Domingo. A esta oferta se suman los vuelos diarios de Aeroméxico hacia Punta Cana y Santo Domingo.
Por su parte, Copa Airlines permite conectar desde Panamá con Punta Cana, Santo Domingo, Puerto Plata y Santiago. Arajet también ofrece beneficios específicos para grupos, un elemento relevante para la organización de viajes corporativos e incentivos.

329 mil viajeros vinculados al turismo MICE
El potencial del segmento también se refleja en las cifras. Un reporte de 2025 de Turismo MICE en República Dominicana registró 329,993 llegadas por vía aérea de personas con intención de participar en eventos MICE, con una estancia promedio de siete días.
Estados Unidos representa 37.9% de estos viajeros; México, 7.6%; Colombia, 7.2%; Puerto Rico, 4.8%, y Canadá, 4.6%.
El mismo reporte identificó 117 hoteles con salones para eventos, con una capacidad máxima de hasta 4,000 personas, lo que confirma el peso de la infraestructura hotelera dentro de la oferta para grupos.

Hoteles, reuniones y experiencias en un mismo viaje
Punta Cana y Santo Domingo concentran actualmente buena parte de la oferta para eventos, principalmente por la capacidad de sus hoteles y la posibilidad de combinar alojamiento, reuniones y actividades de ocio.
Entre los recintos disponibles destaca el centro de convenciones del Hotel Barceló en Punta Cana. Sin embargo, República Dominicana también avanza hacia una nueva infraestructura para el segmento.
El país se encuentra en proceso de desarrollar un Centro de Convenciones en Santo Domingo, a partir de un inmueble que anteriormente funcionó como hotel. El proyecto contempla una gestión público-privada y su acondicionamiento está siendo supervisado por IFEMA, institución española especializada en la organización y gestión de ferias, congresos y grandes eventos.
La entrega está prevista antes de 2028, aunque el calendario dependerá de los procesos relacionados con la preservación histórica del inmueble.
Para Pérez, contar con un recinto céntrico y de fácil acceso en Santo Domingo representa una oportunidad para ampliar las posibilidades del destino y complementar la oferta que actualmente se concentra principalmente en espacios hoteleros.
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Incentivos: del Caribe a la cultura dominicana
En materia de viajes de incentivo, la propuesta dominicana juega con una ventaja: el propio destino puede convertirse en parte de la recompensa.
Santo Domingo, Punta Cana, Samaná, La Romana, Puerto Plata y la Isla Saona ofrecen escenarios y experiencias distintas para construir programas personalizados.
Pérez destacó que Punta Cana mantiene un importante componente aspiracional para el mercado mexicano, pero también existe la posibilidad de enriquecer la experiencia con actividades culturales y gastronómicas.
Clases de merengue y bachata —ambos reconocidos como expresiones culturales dominicanas de gran relevancia—, degustaciones de ron, experiencias relacionadas con el tabaco y los puros, chocolate y artesanías son algunas de las alternativas para grupos.
A esto se suman actividades acuáticas en Isla Saona e Isla Catalina, recorridos por la Ciudad Colonial de Santo Domingo y experiencias de naturaleza que pueden llevar a los grupos desde el Pico Duarte, el punto más alto del Caribe, hasta el Lago Enriquillo, el punto más bajo.
La temporada de avistamiento de ballenas jorobadas, entre enero y marzo, el carnaval dominicano, el béisbol y los conciertos también pueden funcionar como complementos de un programa de incentivo.

Una cadena de valor que va más allá del hotel
Para la Oficina de Promoción Turística de República Dominicana en México, el trabajo con el mercado MICE no termina en promover un destino.
Carolina Pérez explicó que la oficina mantiene acercamientos con asociaciones como MPI y SITE, además de trabajar directamente con Meeting Planners y realizar actividades conjuntas y viajes de familiarización.
También han impulsado iniciativas para llevar operadores mexicanos especializados en MICE a República Dominicana, con el objetivo de que conozcan de primera mano la infraestructura, los servicios y las experiencias disponibles.
La oficina también recibe solicitudes para vincular a los compradores con hoteles, DMC, proveedores locales, artesanos y otros integrantes de la cadena de valor.
“Al final el segmento MICE tiene esa gran virtud: involucra a una cadena de valor bastante extensa de servicios turísticos y no turísticos”, explicó.
Su función, aclaró, no es comercializar servicios, sino facilitar la vinculación con proveedores locales y acompañar procesos como las visitas de inspección, además de apoyar en la coordinación con líneas aéreas, traslados y otros servicios.
República Dominicana llega con todo a IBTM Americas 2026
La participación de República Dominicana en IBTM Americas 2026 fue una muestra del crecimiento que está teniendo su propuesta MICE.
En el stand 631, el destino reunió a representantes de 45 empresas, entre hoteles, DMC, parques temáticos y otros proveedores especializados, quienes mantuvieron agendas de negocios con los compradores participantes en la feria, concretando alrededor de 1,500 citas.
Con una superficie cercana a los 300 metros cuadrados, se trató del stand más grande que República Dominicana ha presentado en una edición de IBTM.

Pero el espacio no se limitó a las reuniones comerciales. La propuesta fue diseñada como una experiencia inmersiva del destino, con degustaciones gastronómicas durante todo el día, música y baile folclórico, además de la presencia de artesanos que mostraron el trabajo con ámbar, larimar —la piedra nacional dominicana—, cuerno y hueso.
La apuesta fue clara: demostrar que el producto MICE dominicano puede combinar negocios con cultura, gastronomía y experiencias auténticas.
Así República Dominicana busca posicionarse como algo más que un destino de sol y playa: un escenario integral para combinar reuniones, hospitalidad, cultura, gastronomía, naturaleza y experiencias memorables en un mismo programa.
República Dominicana conecta con la Industria a través de “Meet in Paradise”
























