Digo que este órgano maravilloso es un asistente recurrente a nuestros eventos al que rara vez consideramos. ¿Has pensado que el cerebro (el tuyo y el de los invitados) es un participante ignorado? ¿Qué tanto has hecho para que disfrute más? Contémplalo en el diseño de la reunión o evento y comprueba si obtienes mejores resultados.
Es tan impresionante todo lo que logra hacer en nuestro día a día, que podríamos pensar que nuestro cerebro no necesita nada de nuestra parte, ¿cierto? Vaya, no es que uno lo deje en casa cuando va a una convención u organiza un incentivo, pero hay acciones por tomar en pro de su bienestar y del evento mismo.


Piénsalo así: tu computadora, para funcionar correctamente, necesita que la limpies, depures, formatees, actualices, alimentes su batería, etc. De otro modo, se ralentizará o cometerá errores. El cerebro requiere la misma atención para evitar sentirnos lentos, confundidos o desconcentrados.


El cerebro responde a estímulos externos también. Entre esas cosas a las que luego no prestamos atención, están las amenazas que percibe o los distractores a su alrededor. Por ello, también es importante propiciar un espacio y un ambiente adecuados según las tareas que se realizarán.
A continuación, algunas ideas útiles:
ATENCIÓN


Si en tu evento solo existen sesiones continuas de dos horas, donde solo una persona habla sin cesar y ni siquiera favorece la interlocución, y, además, el contenido es súper tedioso… habrás perdido al participante, no aprenderá nada y evaluará el evento de manera desfavorable.
APRENDIZAJE


Sin embargo, el cerebro tiene una cualidad que se llama neuroplasticidad. Esto significa que se modifica cuando adquiere nuevo aprendizaje. Por supuesto, lleva tiempo, pero es posible que aprendamos a hacer otras cosas o a hacerlas de forma diferente.
¿Quieres que los participantes aprendan algo nuevo o aporten nuevas ideas? Entonces, necesitas incorporar actividades distintas, formatos de sesión más dinámicos que generen nuevas conexiones. Incluso el juego resulta estimulante. El mejor método para aprender es poner manos a la obra, literalmente.
AMBIENTE


El ambiente, claro está, depende de cuál es el objetivo de tu evento. No es lo mismo animar a la gente para una entrega de premios, que relajarla para recibir información delicada, que invitar a que interactúen. Aquí también se involucran las hormonas que se estimulan para detonar emociones útiles para nuestros fines. Comprenderás, entonces, que la manera como tratamos a un participante influirá en su experiencia global.
ALIMENTACIÓN


Al igual que con el ambiente, es distinto buscar que una persona esté súper activa para una dinámica con ejercicio físico, que buscar que esté concentrada para realizar un trabajo mental intenso.
DESCANSO


Asimismo, entre sesiones o jornadas de trabajo también demanda un respiro. No por nada, la tendencia hacia el wellness invita a incorporar espacios para desconectarse, para meditar, para hacer yoga, dinámicas de ejercicio físico en los recesos, etc. Del mismo modo en que tú no puedes (o no deberías) adherirte a tu escritorio por horas, los participantes también requieren tiempo para procesar lo que van aprendiendo.
Como podrás suponer, todo esto también te aplica a ti como Alquimista de Eventos, en tu día a día y, con mayor razón, en la operación. Piensa más en el cerebro la próxima vez y hazlo sentir apapachado, no el participante ignorado.
Artículos relacionados: Dragones que rondan tu mente


Si quieres aprender más de todo esto, lee El Mágico Mundo de la Industria de Reuniones o inscríbete al curso De Meeting Planner a Alquimista de Eventos.
Website: https://formacionae.com.mx
Facebook: http://www.facebook.com/FormacionAE

























